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alcoba

Aposento destinado para dormir:se retiró a su alcoba.



Al topónimo Alcoba, de origen árabe, se le atribuyen varios significados dependiendo del autor, siendo uno de ellos el de torre o cubo. Así Palacios lo traduce por la cúpula; F. Cañes (1787) asocia Alcoba con Al Kobba, cuarto abovedado, y en latín cubículum. Gillermo García indica un significado de aljibe (tinaja, cueva, cubículo, cuba), capilla (cripta) o torre (Alcoba de la Torre = Torre de la Torre, duplicidad bastante común en los topónimos de origen árabe).

En las casas de la Alcarria, se solían disponer en el sitio de la casa "más caliente" (normalmente en el primer piso) justo encima de la cocina, para aprovechar los "tiros" de la salida de humos del "hogar". Además si estaba también ajena a los ruidos y a el exceso de luz , también eran aspectos de agradecer para escoger el lugar donde construirla. Por tanto es el cuarto más apetecible para descansar de verdad a pierna suelta. !Los alcarreños somos por lo general, gente humilde y trabajadora... pero no tontos!



NOCTURNO DE LA ALCOBA

La muerte toma siempre la forma de la alcoba
que nos contiene.
Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.
Los dos sabemos que la muerte toma
la forma de la alcoba, y que en la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos en muro, un cristal, un silencio.
Entonces sólo yo sé que la muerte
es el hueco que dejas en el lecho
cuando de pronto y sin razón alguna
te incorporas o te pones de pie.
Y es el ruido de hojas calcinadas
que hacen tus pies desnudos al hundirse en la
alfombra.
Y es el sudor que moja nuestros muslos
que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.
Y es la frase que dejas caer, interrumpida.
Y la pregunta mía que no oyes,
que no comprendes o que no respondes.
Y el silencio que cae y te sepulta
cuando velo tu sueño y lo interrogo.
Y solo, sólo, yo sé que la muerte
es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos
y tus involuntarios movimientos oscuros
cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.
La muerte es todo esto y más que nos circunda,
y nos une y separa alternativamente,
que nos deja confusos, atónitos, suspensos,
con una herida que no mana sangre.
Entonces, sólo entonces, los dos solos, sabemos
que no el amor sino la oscura muerte
nos precipita a vernos cara a los ojos,
y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y
náufragos,
todavía más, y cada vez más, todavía.

por Xavier Villaurrutia

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